Podían exportar a hong kong, también a brasil, pero apostaban a un pleno: china. los supermercadistas bajaron la persiana.

A mediados de la semana pasada el frigorífico La Muralla China SA volvió a cerrar sus puertas, despachó aproximadamente 40 telegramas para sus operarios formalizados y al mismo tiempo cortó el vínculo con el personal de actividades tercerizadas.

Unas 70 familias se quedaron sin trabajo. No es la primera vez, en el 2021, en vísperas de la fiesta de fin de año, también se anunció el cierre y la empresa puso en marcha la liquidación; volvió a abrir tres meses después con ayuda del Gobierno provincial.

La excusa, ayer y hoy, es la misma: el Senasa retarda inexplicablemente el otorgamiento de la habilitación para exportación de carne bovina. Se trata de una verdad a medias. La firma sí obtuvo permisos para exportar, pero su proyecto comercial estuvo enfocado únicamente en vender a China y esa apuesta a pleno no se dio.

El negocio de la carne tiene una complejidad natural, que se ha profundizado con la crisis económica del país (inflación, sequía, devaluación, etc.) y que la firma, constituida por un puñado de supermercadistas de origen chino, no supo o no quiso desanudar para hacerlo funcionar.

El gran objetivo era exportar a China, así fue presentado y con esa idea se estructuró el plan de negocio.

La faena local -tenía habilitación para el tráfico interno y federal- era una rueda de auxilio, una actividad complementaria al plan central de empacar carne a China, que La Muralla no logró fortalecer ni consolidar. Se faenaban de manera intermitente hasta 200 cabezas en una planta preparada para faenar 600 por día.

Estos números evidencian lo raquítico que es el mercado local y por qué en la provincia de Corrientes, que es la tercera con mayor stock ganadero del país, no hay un frigorífico de fuste.

El negocio de los ganaderos correntinos es la cría no el engorde, hacienda en pie que se convierte en divisas en otras latitudes.

Según parece, La Muralla China nunca cerró ese plan que le permitiera lidiar con la competencia vecina, y más económica, por eso la queja constante de funcionar a pérdida, con altos costos operativos como consecuencia de su estándar de frigorífico de exportación, pero sin mercado internacional por falta de habilitación del Senasa (Secretaría Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria).

No obstante, la firma obtuvo su registro oficial de exportador de carne, bajo el número 5.304, con al menos dos permisos: el primero para Brasil y el segundo para Hong Kong. Hasta noviembre de 2021 -un mes antes del primer cierre- La Muralla China tenía habilitación de exportación al Brasil; además, según fuentes de la compañía, en aquel momento también podían comercializar parte de su producción al Paraguay.

Más cerca en el tiempo, el registro del Senasa de establecimientos autorizados para exportar a Hong Kong -que es parte de China, pero con autonomía- incluye a La Muralla China. Ese listado fue actualizado en mayo de este año.

¿Si recibió un permiso para Hong Kong, también podría haberlo recibido para China? Una pregunta que el Senasa tendrá que responder.

Como sea, La Muralla... tenía habilitación para exportar carne, no al lugar elegido, pero sí a mercados opcionales. Así y todo el grupo inversor decidió bajar la persiana y comenzó a desmantelar el proyecto de la misma manera como había llegado hace cuatros años, bajo un halo de misterio.

fuente:nortecorrientes,com

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